5 dichos falsos que te deshidratarán sin remedio este invierno

Llega el mal tiempo y con él, la deshidratación por frío. Sí, tal vez te sorprenda porque siempre pensamos que el calor es el máximo responsable, pero resulta que el ambiente seco es si cabe aún más efectivo para deshidratarnos rápidamente (sino, fíjate en lo bien que se curan –deshidratan– los jamones en Guijuelo).

Así que si eres de las que pensaba que el frío conserva tus niveles de hidratación, me temo que debes seguir leyendo, pues ese no es el único mito que habrás oído.

La crema hidratante es imprescindible

» Es invierno, no hay por qué preocuparse

Sobre el estrato córneo, la parte más superficial de la piel, se asienta una barrera protectora que, entre otras cosas, evita la evaporación de agua. Esa barrera la conforma un tándem bien avenido, y pocas veces equilibrado, formado por sebo y sudor (manto hidrolipídico). Y digo pocas veces equilibrado porque ¿cuántas pieles normales conoces?. O tienen exceso de grasa (pieles grasas) o déficit (pieles secas).

Para que la barrera funcione y haga bien su trabajo, debe tener más de un 10% de agua. Y el mantenimiento de este nivel no solo depende de la calidad del manto hidrolipídico, sino también del Factor Natural de Hidratación de la piel que atrae y absorbe el agua atmosférica, algo que la sequedad del invierno no favorece en absoluto. Así la piel irremediablemente pierde agua, volviéndose más áspera, frágil y agrietada, recrudeciendo las arrugas superficiales, provocando rojeces y por supuesto, perdiendo luminosidad.

» Mi piel es grasa. No necesito hidratante, gracias

¡Craso error! Tendemos a confundir brillos con hidratación, y los brillos solo son un síntoma de ese exceso de sebo que conforma el manto hidrolipídico en las pieles mixtas y grasas. Cierto es que siempre será más difícil deshidratar una piel grasa que seca, pero no imposible. Cuando se altera por algún motivo ese manto, por ejemplo por el ambiente seco, el frío y los cambios de temperatura, la deshidratación está servida. Y el mayor problema es que si no aportas agua a este tipo de piel, aunque tarde algo más en envejecer, cuando lo haga, lo hará con mayor intensidad puesto que la deshidratación la ha vuelto sensible y reactiva.

» Soy fiel a mi hidratante de toda la vida

Pero, ¡si tienes la piel como el desierto de Atacama y estás usando una oilfree de cuando eras adolescente! Con los años, se pierde más agua al perder tejido. Y es que las necesidades hídricas de la piel varían no solo con las estaciones, el estrés, la alimentación, la situación geográfica o los deportes. La edad es el primer factor a tener en cuenta, pues la pérdida de hidratación es tan acusada a medida que se cumplen años, que un pellizco puede hacer que tu piel no vuelva a su estado normal hasta pasados ¡20 segundos!. Y en invierno, todo se agrava. Así que ya sabes, riega tu piel según la edad y el déficit de hidratación que tengas.

» Ahora que tengo más arruguitas, con una antiedad voy servida

La hidratante es insustituible, ya tengas 20 o 100 años (aunque no la misma, como ya viste en el punto anterior). Y sí, ahora que tienes arrugas usa una crema específica, pero que sea como complemento. Es más, cuánto mayor sea la hidratación de tu piel, más eficaces resultarán los tratamientos correctores, en parte porque menos tendrán que corregir. Incluso ganas en economía al necesitar menos producto.

» Ya la usaré cuando note la piel tirante

Debes usar la crema hidratante de forma generosaPara entonces te tocará frenar la pérdida de agua, rehidratar la capa córnea de la piel, reconstituir el manto hidrolipídico, restaurar el cemento intercelular y aportar componentes propios del FNH (factor natural de hidratación). Ufff, mucho trabajo ¿no? Aquí va perfecto el dicho de mejor prevenir que curar.

Para que la hidratante sea efectiva, debes usarla cada día, las veces que haga falta a lo largo del día, y por supuesto con mucha generosidad

Es más, no solo sobre la cara sino también sobre los labios, el cuello, las manos … y ya puestos sobre el cuerpo entero (sin olvidar los pies!), porque aunque la piel que más sufre es la expuesta al frío, el cuerpo -con la edad- también tiende a perder hidratación y por lo tanto, flexibilidad.

Lo más importante, sin duda, es que siempre uses la crema adecuada a tu tipo de piel. Así, para pieles secas, busca cremas que aporten hidratación y lípidos (con elementos nutritivos y texturas envolventes). Para pieles grasas, evita aportar grasa extra por lo que elige aquellas que sean ligeras de aplicar, fluidas, y que matifiquen los brillos. Incluso si tu piel es acneica, la hidratante puede ayudarte a reducir el exceso de grasa. Para el contorno de ojos, debes siempre aplicar una crema específica, ¡no lo olvides!

Pero antes de hidratar hay que limpiar. Hazlo con un limpiador suave, sin jabón, mañana y noche. Mejor no uses agua, reseca. Y una vez a la semana exfolia. Así eliminarás todas las células muertas y permitirás que tu piel sea más receptiva a las cremas hidratantes o cualquier otro tratamiento como mascarillas o serums.

Un truco que debes poner en práctica sobre todo si en algún momento notas un bajón puntual de hidratación, es usar una mascarilla hidratante hasta que veas mejoría. Después puedes seguir usándola una o dos veces por semana.

Y claro, no todo iban a ser cremas, una buena alimentación natural y fresca junto con la ingesta de abundante agua (sí, incluso en invierno) te mantendrán perfecta hasta la llegada del bikini. Luego volveremos a hablar.

Bueno, dime, ¿qué hidratante usas tú? porque … tú usas ¿verdad?

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